La edición número 70 del Festival de la Canción de Eurovisión, celebrada en Viena, ha dejado un balance agridulce para la Unión Europea de Radiodifusión (UER). Mientras Bulgaria se alzaba con su primera victoria histórica gracias a DARA y su tema “Bangaranga”, las cifras de audiencia global muestran señales de un evidente desgaste del formato, especialmente en el consumo digital y en mercados tradicionales clave.
El desplome digital y la caída en los “Big Five”
Uno de los datos más preocupantes para la organización es la caída del 14,8% en la audiencia de YouTube. La retransmisión oficial pasó de un promedio de 1,1 millones de espectadores simultáneos en 2025 a 955.712 en 2026.
En televisión lineal, la tendencia fue similar en mercados históricos:
  • Reino Unido: Registró su peor audiencia para una final desde 2010, con una media de 5,2 millones de espectadores, perdiendo casi 1,5 millones respecto al año anterior.
  • Francia: Sufrió una pérdida de 1,3 millones de seguidores, bajando a un 33,3% de cuota de pantalla.
  • Portugal: Con el grupo Bandidos do Cante fuera de la final, la audiencia cayó a 465.000 espectadores, su cifra más baja desde 2019.
Los éxitos: El efecto anfitrión y la esperanza del Este
No todo fueron descensos. La UER sostiene el relato del éxito apoyándose en países donde el interés se disparó por resultados deportivos o cercanía al triunfo:
  • Austria (Anfitrión): Logró un impresionante 62,4% de cuota de pantalla, su mejor dato desde que organizaron el festival en 2015.
  • Bulgaria: La victoria de DARA atrajo al 45,7% de la audiencia televisiva del país, convirtiéndose en el segundo festival más visto de su historia.
  • Finlandia: Alcanzó su mayor audiencia desde 2007 con 1,8 millones de espectadores promedio, impulsada por su estatus de favorita.
  • Rumanía y Chequia: Ambos países celebraron sus mejores cifras en años (desde 2022 y 2016 respectivamente), con Rumanía alcanzando además su mejor posición histórica en el certamen al quedar en tercer lugar.
Un contexto marcado por la polémica
A pesar de que la UER celebra los datos positivos en ciertos territorios, la edición de 2026 estuvo rodeada de tensiones entre delegaciones y críticas a la gestión de la UER, particularmente respecto a la participación de Israel. Este clima de inestabilidad, sumado a amenazas de abandono como la de Bélgica para 2027, plantea un escenario incierto sobre si el festival podrá recuperar su dominio absoluto en la conversación global.

Por Bto D

Turistólogo de profesión, amante de la Naturaleza y de buscar música nueva, (fiel creyente de que los 80's fué la mejor década musical), co-fundador de esta página y eurofan desde el 2000 (o por ahí), desde entonces un proceso que año con año me regala más artistas y géneros.