El anuncio de que Bangkok será la sede del primer Eurovision Song Contest Asia el próximo 14 de noviembre de 2026 no es solo una noticia de actualidad; es el cierre de uno de los capítulos más largos y complejos en la historia de la música televisada. Para llegar a este punto, el proyecto tuvo que sobrevivir a cancelaciones, cambios de nombre y décadas de incertidumbre.

Los primeros pasos: El fallido “Our Sound”

La semilla de este festival se plantó hace casi 20 años. En 2008, la Unión Europea de Radiodifusión (UER) vendió los derechos del formato para crear una versión asiática. Originalmente se iba a llamar Asiavision, pero tras conflictos con la Unión Asia-Pacífica de Radiodifusión (ABU), el nombre cambió a “Our Sound – The Asia Pacific Song Contest”.

A pesar de tener sedes tentativas como Macao y luego Mumbai para 2010, el proyecto se hundió en 2011 debido a problemas organizativos y la salida de países clave como Japón y Corea del Sur. Parecía que la idea de una competencia musical unificada en Asia quedaría en el olvido.

El impulso australiano de 2016

El sueño revivió en marzo de 2016, cuando la cadena australiana SBS (famosa por su pasión eurovisiva) firmó un acuerdo con la UER para desarrollar oficialmente el Eurovision Asia Song Contest. Se lanzó una web oficial, un logo brillante y se habló de una edición inaugural en 2017 o 2018 con Gold Coast (Australia) como posible sede.

Sin embargo, el camino fue más difícil de lo esperado. Los organizadores se enfrentaron a retos monumentales:

  • Barreras lingüísticas: La enorme diversidad de idiomas en la región.

  • Husos horarios: La dificultad de coordinar una transmisión en vivo desde Turquía hasta Nueva Zelanda.

  • Complejidad política: Lograr que naciones tan diversas se pusieran de acuerdo en un reglamento común.

En mayo de 2021, tras años de silencio y el impacto de la pandemia, la SBS confirmó que el proyecto se había “congelado”. Para muchos fans, esta fue la sentencia de muerte definitiva del festival.

2025: El año de las filtraciones y el regreso

Cuando nadie lo esperaba, el 2025 trajo señales de vida. Todo comenzó con una situación inusual en Bután, donde la cadena nacional (BBS) comenzó a emitir un programa de selección llamado Druk Dra, anunciando que era para elegir a su representante en Eurovisión Asia. Aunque la UER pidió retirar el programa por no haber un anuncio oficial, el secreto ya estaba fuera: algo se estaba cocinando en las sombras.

A finales de 2025, Voxovation (la empresa que ahora maneja la licencia del formato) y figuras como Christer Björkman (histórico productor de Eurovisión) confirmaron que el trabajo nunca se había detenido realmente. Finalmente, este 31 de marzo de 2026, la espera terminó.

De la incertidumbre a la realidad en Bangkok

Lo que hace especial a la edición de Bangkok 2026 es que no nace como un experimento, sino como un festival sólido respaldado por la experiencia de décadas de errores y aprendizajes.

Esta vez, el enfoque no es solo la competencia, sino una celebración de la identidad regional. Con 10 países ya confirmados (desde la vibrante escena pop de Vietnam hasta la tradición de Nepal), Asia se prepara para demostrar que, aunque el camino fue largo, la música siempre encuentra la forma de unir a los pueblos.

¿Sabías qué? Aunque Australia fue el motor que mantuvo vivo el proyecto durante años, la cadena SBS ha confirmado que no participará en esta primera edición en Bangkok, dejando que el protagonismo recaiga totalmente en las naciones del sudeste y centro de Asia.

Por Bto D

Turistólogo de profesión, amante de la Naturaleza y de buscar música nueva, (fiel creyente de que los 80's fué la mejor década musical), co-fundador de esta página y eurofan desde el 2000 (o por ahí), desde entonces un proceso que año con año me regala más artistas y géneros.